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«No puedo respirar» A propósito del racismo en América

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“Creemos que la lucha organizada y consciente emprendida por un pueblo colonizado para restablecer la soberanía de la nación constituye la manifestación mas plenamente cultural que existe ”

Frank Fanon

Samuel Eymer hace parte del departamento de Trabajo social de la universidad de New York y ha escrito sobre sus experiencias significativas como afrodescendiente, en el proceso educativo de estudiantes en dicha universidad. Particularmente escribió un articulo denominado “No puedo respirar”, donde realiza desde una perspectiva crítica el racismo actual en Estados Unidos y sus antecedentes para posteriormente enraizarlo con una experiencia que tuvo con un joven afroamericano que había sido víctima del abuso policial, reconociendo elementos centrales a tener en cuenta en la intervención.

«… Uno nunca siente su dualidad, —un estadounidense, un negro; dos almas, dos pensamientos, dos luchas irreconciliables; dos ideales beligerantes en un cuerpo oscuro, al cual le previene desgarrarse (…) esta sensación de vernos a nosotros mismos siempre a través de los ojos de otras personas, de medir nuestras almas con la vara de un mundo que nos contempla con divertido desprecio y lastima”  

Du Bois en Young

La gente no puede sobrevivir sin la capacidad de respirar, imágenes como las de Floyd atraviesan la consciencia del mundo y el impacto que ha tenido en cuanto a la protesta y a las manifestaciones reflejan la inconformidad frente a la estructura de poder que busca mantener la supremacía de una “raza” –recordemos que este término es debatible- sobre otra y la parte mas cruda del espectro, se convierte en el exterminio, solo refleja la capacidad del racismo para impregnarse en la psique y en las estructuras de poder en una nación.

¿El espectro del racismo?

Cuando planteo que el homicidio en este caso, por abuso policial y sostenimiento de una estructura racista, termina siendo la materialización del racismo explicita centrada en el exterminio, también discuto la necesidad de reflexionar sobre los propios estereotipos y estigmas que tenemos y que muchas veces se reflejan en nuestros comentarios y comportamientos. La socióloga venezolana Ester Pineda, escribe al respecto y subraya cómo el racismo segregacionista y explicito esta más arraigado en los Estados Unidos, a diferencia de Latinoamérica en donde tiene un carácter simbólico y se manifiesta en los ideales europeos de quitarle a la persona afrodescendiente sus capacidades éticas, intelectuales, morales, como una forma de seguir manteniendo el poder concentrado; de hecho tal como lo expresa el profesor colombiano Juan de Dios Mosquera, en un país como Colombia se abolió la institución de esclavitud, pero no se dejó de ver a las personas afrodescendientes como esclavos. Ahora imaginarios, creencias y valores eurocéntricos son trasmitidos y reproducidos generación tras generación a través de los distintos agentes de socialización, y se manifiesta en muchos contextos.

“El racismo no es una causa sino una consecuencia de los intereses económicos expansionistas y expoliatorios de los colonos europeos, quienes instalaron la diferenciación, racialización e inferiorización de los sujetos con una función social específica: justificar el proceso de invasión europea en América, justificar el genocidio indígena como respuesta a la resistencia ejercida, y justificar el secuestro”

Esther Pineda

Volvamos al racismo de carácter simbólico, aquel que se refleja en conductas de discriminación cómo ofensas, “insultos, humillaciones, burlas, rechazos e incluso agresiones físicas” las cuales puede ser perpetuadas por una o varias personas y es interesante notar como este puede tomar formas encubiertas en muchos casos. Ejemplo de ello son chistes, los refranes, apodos, la duda, la sospecha, la ridiculización, el cuestionamiento, la invisibilización, la desatención y la minimización y precisamente esta forma amangualada, a veces sin una consciencia del tema, podrían hasta pasar inadvertidas, pero siguen estando sustentadas en la supuesta superioridad de una “raza” sobre otra.

Adicional a esto, algunos otros ejemplos que denotan de base un pensamiento racista, tiene que ver con preguntas incisivas sobre el origen, desconfianza en espacios públicos y privados, descalificación por el color de piel, requisitas injustificadas, ridiculización de su cultural, folklorización, exclusión de actividades bien sea en los colegios o en las empresas. Si notamos estos ejemplos, en cualquier comportamiento que evidencie el interés de unas personas en ubicarse por encima de otro grupo de personas y que esto tenga que ver con su color de piel, es racismo; es por ello necesario trabajar desde el cuestionamiento de nuestras propias creencias, valores, ideas que muchas veces nos trasmitieron,  que recibimos sin tan solo reflexionar sobre las mismas, van permeando nuestra psique y en muchos casos va afectando nuestra capacidad humana de respeto, convivencia y tolerancia y nos va volviendo títeres de las estructuras de poder que quieren seguir perpetuando esquemas sin ningún fundamento.   

La violencia contra los afrodescendientes en Estados Unidos

Eymer, desde la Teoría crítica de la raza, plantea sus aportes para entender la realidad que implica ser “negro en Estados Unidos”, a partir de identificar el racismo como una enfermedad impregnada en esta sociedad, también insiste en un análisis histórico contextual de la ley, pide visibilizar el aporte que la comunidad afrodescendiente le hace al derecho y la sociedad y se convierte en un objetivo fundamental eliminar la opresión racial como parte del objetivo de eliminar la opresión general. Esta teoría, permite el análisis de el funcionamiento de estructuras sociopolíticas institucionalizadas en la sociedad que, como forma de mantener la opresión, perpetuar esquemas de racismo, materializados en conductas de discriminación a múltiples niveles. Los asesinatos de hombres negros desarmados, se convierten en una forma de terror autorizada autorizada por las leyes, que genera terror en la vida de la población afroamericana en general.

Imagínense para una familia afroamericana, lo que puede implicar “preparar” a sus hijos para exponerse ante posibles situaciones de discriminación, que pueden llegar a ser fatales, que implican lidiar con situaciones omnipresentes de estigmatización y lo que llama Eymer enfrentarse al perfil racial, entendido como los comportamientos iniciados por la policía que se basan en la raza, el origen se define como cualquier acción iniciada por la policía que se basa en la raza, el origen étnico o el origen nacional en lugar del comportamiento de un individuo y que lleva a la policía ha identificarlo como estar o haber participado en actividades delictivas. Este perfil racial tenebroso, menoscaba la calidad de vida y el bienestar físico, mental, psicológico de las personas afrodescendientes, cultivando y reforzando aún mas la marginalización.

«Mantener una consciencia crítica del racismo es ser consciente de la dinámica y los matices del trato racista e injusto”

Davidson y McAdoo

Eymer en su trabajo con jóvenes afroamericanos, plantea la importancia de generar en los mismos una “doble consciencia”, en la cual se pueda reconocer el efecto de la opresión racial histórica en la construcción del si mismo y el impacto emocional de la experiencia con situaciones traumáticas, en una constante lucha por coexistir en una sociedad donde hay aún una mirada racista.

Es necesario a la par con revisar las leyes y estructuras que pueden perpetuar comportamientos de discriminación sustentados en el racismo, también se debe trabajar con la población, profundizando en las heridas psicológicas que deja el racismo y la forma de este para impactar la vida en general de las personas afrodescendientes. Desde el trabajo terapéutico, particularmente la psicología debe aproximarse a explorar el efecto de la materialización del racismo y la discriminación en los grupos y en las personas, y el primer paso es precisamente visibilizar, ya que, para completar, en muchos casos,  en las academias el desconocimiento del impacto que estas situaciones puedan tener, termina generando procesos de intervención y acompañamiento mediocres que no responden a las necesidades de una población específica y que perpeutan automáticamente el racismo y la discriminación.  

A nivel personal, cuestionarnos sobre nuestros estereotipos, valores y juicios de las que muchas veces no somos conscientes, pero reproducimos sin el beneficio de la duda, y que denigran, mantienen, menoscaban los derechos de las otras personas, por una ideología basada en rasgos “fenotípicos” como el color de piel, usada para mantener la dominación de un grupo sobre otro, nos permite ampliar la mirada y darnos realmente la posibilidad de conocer y crecer los otros, desde el principio africano de la humanidad compartida UBUNTU: “soy porque somos”.

Fuente

Aymer (2016) “I can’t breathe”: A case study—Helping Black men cope with racerelated trauma stemming from police killing and brutality. Journal of human behavior in the social environment. VOL. 26, NOS. 3–4, 367–376 http://dx.doi.org/10.1080/10911359.2015.11 32828

Pineda, E (2016) Las heridas psicosociales del racismo. Recuperado de: https://iberoamericasocial.com/ojs/index.php/IS/article/view/332/425

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