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El abuso psicológico. Entendiendo la dimensión profunda del Iceberg

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¿Cómo identificar el abuso psicológico en las relaciones de pareja?

En el mundo de las relaciones de pareja, es necesario aprender a identificar algunas situaciones que pudieran ser señales de alarma para lo que podemos denominar como abuso psicológico, esto es importante, porque, 1.tiene efectos a largo plazo en las personas que son víctimas del mismo, llegando inclusive a afectar su percepción de si mismo y de cordura; 2. La violencia en las relaciones de pareja generalmente ocurren en escalada (cada vez se va haciendo mas intensa) y 3. particularmente el maltrato físico termina siendo la parte visible de un iceberg de diferentes tipos de agresiones. Además, aprender a identificar formas de abuso psicológico, que ya sabemos se presenta en hombres y mujeres, nos impulsa a reflexionar sobre el impacto que pueda tener en nosotros, en los demás, en la propia relación de pareja, cosas que para nosotros puedan ser “normales”, y con el agravante que al ser un tipo de abuso “invisible” a simple vista, muchas veces ni siquiera las víctimas lo reconocen como tal, aspecto clave en los procesos de abandono de situaciones abusivas, así que en este caso siempre es mejor tener los ojos muy bien abiertos y actuar a tiempo.

Para profundizar estos términos, primero es necesario reconocer la falta de claridad frente a los diferentes tipos de abuso no físico, su gravedad y el impacto en la persona que lo recibe. Es necesario también no confundir el conflicto propio de las relaciones de pareja con situaciones de abuso no físico y precisamente los elementos descritos por las psicólogas Kerrie James y Laurie MacKinnon brindan un panorama para comprender estas situaciones a partir de tres elementos: 1. La cantidad de tiempo que el abuso ha venido ocurriendo 2. Las intenciones del abusador 3. El impacto en la víctima. Para ello estas autoras conciben el abuso no físico en tres dimensiones que denominan grados; el primer grado estaría relacionado con un abuso verbal; el segundo grado, un abuso emocional y el tercer grado, más impactante y debilitante el abuso psicológico.

“La violencia es siempre un acto de debilidad y generalmente la operan quienes se sienten perdidos.”

Paul Valéry

El primer criterio relacionado con la cantidad de tiempo del abuso, permite diferenciar entre un evento abusivo, y un patrón de abuso que lleva ocurriendo mucho tiempo. Es decir, que un solo evento aislado puede ser de poca importancia si se compara con muchos eventos y acciones que ocurren durante muchos meses o años.

El segundo criterio está relacionado con las intenciones del abusador, es decir el grado en que el abusador intencionalmente intenta dañar a la otra persona, y que puede ir a su vez en un continuo entre “ninguna intención deliberada”, para causar un daño extremo –aunque pueda ocurrir un daño- hasta la intención deliberada o el intento consciente de dañar la otra persona.

Frente al tercer criterio, este se relacionaría con el efecto del abuso en la persona que a menudo puede relacionarse con la duración del abuso, la intención de dañar a la otra persona y la vulnerabilidad de la persona objetivo.

A partir de estos tres criterios, podemos tener en cuenta los tres grados planteados para comprender las situaciones de abuso no físico.

Abuso de primer grado “Abuso verbal”

Generalmente dura minutos a horas, y se identifica por palabras, tono y lenguaje corporal que pueden comunicar hostilidad.

Este abuso es una comunicación que tiene la intención de insultar, humillar, ridiculizar o herir emocionalmente, disminuyendo la dignidad de la otra persona.

Algunos ejemplos, pueden ser: insultos, palabrotas o ataques al carácter del otro.

Si este tipo de abuso es de corta duración no necesariamente puede dañar emocionalmente a la persona que lo recibe.

Abuso de segundo grado “Abuso emocional”

Este tipo de abuso tiende a estar mas presente en el tiempo, semanas, meses y años afectando negativamente la parte emocional de las personas.

El perpetrador tiene la intención de lastimar, castigar y lograr el control sobre la otra persona.

Este tipo de abuso se puede presentar en forma de actos de comisión o actos de omisión, por ejemplo, los primeros incluirían abusos verbales continuos, explosiones de ira para desacreditar la reputación de la otra persona, amenazas de abandono, restricción del contacto con otras personas, amenazas de daño a la persona o a sus familiares, induciendo miedo.

Los actos de omisión podrían ser: negarse a reconocer la presencia de la otra persona, retener información necesaria, “la ley del hielo”: recharazar la comunicación durante periodos prolongados, falta de reconocimiento de las emociones y los sentimientos del otro.

Este tipo de abuso, es uno de los más destructivos dentro de una relación de apego, ya que la persona objetivo no puede o no quiere terminar la relación, y precisamente la persona que esta agrediendo es la misma fuente bajo la cual, busca consuelo.

Aunque este tipo de abuso se puede presentar tanto en hombres como en mujeres, los estudios nos muestran como son las mujeres quienes sufren mayores consecuencias negativas a largo plazo.

Tercer grado de abuso: “abuso psicológico”

En este tipo de abuso, hay una afectación directa en el sentido de si mismo, encontrando incluso que a consecuencia del mismo las personas llegan a dudar sobre si mismas y sobre su autoestima.

La violencia psicológica “gaslight”

En este tipo de abuso, se dan comportamientos de primer y segundo grado de abuso de forma continua.

Puede que los abusadores se comporten de manera similar tanto en lo emocional, sin embargo la diferencia radica en la intención del abusador y la afectación en las creencias sobre si misma, de la persona que está siendo maltratada.

Los métodos que llegan a emplearse en el abuso psicológico, generan un mayor control y destrucción en el otro, algunos de estos pueden ser la manipulación, el engaño, la intimidación; y con esto, el abusador además controla a su víctima a través del aislamiento y la humillación, muchas veces tildando a la persona objetivo de “loca “inadecuada” “mala”.  Es común que este tipo de personas puedan parecer para los demás como “encantadores”, esto facilita que ellos puedan hacer creer a los demás (amigos familiares, terapeutas) que hay algo mal en la víctima.

  La psicopatía subclínica

Cuando el abuso es de este tipo, generalmente quien está abusando niega, minimiza y justifica su comportamiento, pudiendo llegar a confundir a la otra persona.

Cuando las personas están sometidas a este tipo de abuso, pueden llegar a perder la confianza en si mismas, dudar de su cordura, culparse empezando a apropiar las verbalizaciones y discursos del abusador y generalmente tienden a desarrollar dificultades emocionales cómo ansiedad y depresión, en algunos casos trastorno de estrés postraumático.

A diferencia del abuso emocional, el abuso psicológico nunca se da de forma recíproca ya que la persona quien está siendo objetivo de dicho abuso no está en posición de destruir o dominar el sentido de si mismo del otro.

Es necesario identificar las señales de alarma en la comunicación para actuar a tiempo

Mas que la especificidad con la que podamos comprender los diferentes tipos de abuso no físico que puedan surgir en las relaciones, considero como aspecto clave la identificación temprana de aquellos comportamientos que pudieran relacionarse con abusos hacia los demás, y específicamente en el contexto de la relación de pareja, identificando dichos comportamientos, poder encontrar acciones alternativas cuando lo que esta de base es temor, inseguridad, miedo al abandono, diferentes al abuso de cualquier tipo. Puede ser normal que en algunas situaciones tengamos algunos de los comportamientos sobre todo de abuso verbal y hasta emocional, de ahí se hace necesario reevaluar exactamente qué es lo que queremos realmente con nuestro comportamiento y cómo podemos solucionar los conflictos siempre teniendo presentes los derechos del otro.

Como expresarte de forma precisa con tu pareja

En caso contrario, si estamos ante una situación de abuso constante y frecuente, ya sintiendo quebrantada nuestra dignidad, autoestima, creencia en nosotros mismos, es necesario reevaluar nuestra permanencia en la relación o acaso ¿Cuánto tiempo más tendríamos que estar inmersos en una relación de pareja que en vez de impulsarnos y hacernos crecer nos congela o nos devalúa?

Fuente

James, K y MacKinnon, L (2010). The Tip of the Iceberg: A Framework for Identifying Non-Physical Abuse in Couple and Family Relationships. Journal of Feminist Family Therapy, 22:112–129

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