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Descubre una forma práctica de resolver un problema

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Te has preguntado, ¿Por qué siempre termino haciendo lo mismo? ¿Por qué no puedo cambiar y hacer algo diferente? ¿Por qué siento que las cosas empeoran a veces? Muchas veces tenemos problemas a los que siempre respondemos de la misma manera y eso a su vez nos lleva a generar trampas mentales frente a las respuestas, así que en este artículo te presento formas de autoengañarnos terapéuticamente, con el fin de encontrar alternativas y soluciones diferentes a las que estamos practicando y que no nos han funcionado para resolver problemas cotidianos.

Para ello, se recomiendan 9 estrategias:

  1. ¿Qué soluciones he intentado? Registra las soluciones intentadas hasta el momento, te hayan funcionado o no.

Esto quiere decir observar y describir todas las acciones que hemos llevado a cabo para resolver el problema, indistintamente del resultado que hemos tenido, bien sea que nos haya funcionado o que no. Aunque puede parecer una difícil, en estudios sobre procesamiento mental se ha encontrado que nuestra mente tiende a construir recetarios de estrategias que repetimos en diferentes problemas.

 2. ¿Cuales estrategias -por lo menos cinco adicionales- puedo utilizar para resolver mi problema?

Encontrar adicionalmente por lo menos cinco estrategias adicionales a las que ya identificamos que hemos realizado en el punto anterior, para esto podemos preguntarnos ¿cómo reaccionaría una persona cercana a nosotros frente a dicho problema?. Luego de identificadas las colocamos a prueba y vamos evaluando qué tanto nos sirven para resolver la situación, en caso de que no, usamos la siguiente, es muy importante en este punto la flexibilidad para cambiar de solución si una no nos sirve. 

3. ¿Cuáles son los elementos que hacen parte de mi problema? 

Esto implica reconocer que por más global que veamos la situación, cuando tenemos grandes problemas lo más adecuado es empezar a pensar en los cambios más pequeños que se requieren, hasta que la suma de todos los cambios pequeños conducirán al gran cambio. 

4. Si empiezo desde mi objetivo final a resolver, ¿Cuáles podrían ser los pasos empezando desde este objetivo -el final-, para cumplir mi meta? Pensando como los escaladores

Los escaladores habitualmente cuando van a planear una escalada lo hacen analizando el recorrido desde la cima, hasta la falda de la montaña es decir de arriba hacia abajo, algunas veces se nos dificulta pensar en los primeros pasos para solucionar el problema, y podría ser útil hacerlo desde el objetivo final y a partir de esto, empezar a identificar el paso que antecede, esto con el fin de no perder el foco. 

5. “Si quieres enderezar algo, primero intenta retorcerlo aún mas” Lao Tsé. 

Realízate esta pregunta: ¿Cómo podría empeorar las cosas? y piensa conscientemente cómo podrías empeorar las cosas, la respuesta puede sorprenderte en la medida en que te orienta sobre una serie de acciones y pensamientos que podría llegar a evitar siendo consciente de que empeorarían su situación y además de esto cuando se estimula la fantasía, podrían surgir soluciones que no habíamos contemplado hasta el momento. 

6. Piensa en el escenario mas allá del problema

¿Cómo te verías en el futuro, en situaciones concretas sin el problema, que pensamientos, acciones, comportamientos realizarías. Aquí es útil pensar en la pregunta milagro de Shazer en la cual tu imaginas que durante la noche anterior se produce un milagro y tu problema desaparece, ¿cómo te darías cuenta de eso? ¿Qué te gustaría hacer?

7. ¿Cómo me puedo comportar hoy si el problema desapareciera?

Aquí es importante pensar en hacer un pequeño cambio cada día, como si el problema ya no existiera, posiblemente este pequeño cambio produce una reacción en cadena de cambios posteriores y con ello mayor flexibilidad para responder a los mismos. Esta estrategia nos permite empujar nuestras resistencias a desarrollar pensamientos alternativos. 

8. ¿Puedes evitar evitar?

Esto significa no renunciar a ninguna de las situaciones que la vida cotidiana nos puede colocar por temor a no ser capaz de afrontar. Es más bien, utilizar estas experiencias como nuevas y llenas de aprendizaje y crecimiento personal, incluso cuando no nos va también. Cada vez que huímos y evitamos una situación por miedo a no ser capaz de afrontar -aún sabiendo que podemos hacerlo- es como si dieramos alimento a un tigre pequeño -el miedo- cada vez que evitamos es darle una rodaja de carne, y a medida que pasa el tiempo, cada vez este miedo se va a haciendo más grande. Es necesario romper el ciclo, para conseguir avanzar hacia aquello que realmente nos importa. 

9. ¿Cómo nos relacionamos con nuestras debilidades? Utilicemos la ventaja de la prescripción 

Para convertir algunas de nuestras debilidades en fortalezas, es necesario dirigirla y utilizarla. Con esto, si hago de forma voluntaria algo que puede presentarse espontáneamente, inhibo su carácter incontrolable. (Ej, si sufro de ansiedad de hablar en público e inicio una presentación, diciendo que siento muchos nervios de estar frente al público, y continúo mi exposición).

Las anteriores recomendaciones pueden ser útiles con algunas dificultades que tengamos, es necesario saber también que muchas veces tenemos patrones rígidos que nos impide avanzar por el camino de las cosas que queremos conseguir y por ello es posible requerir una ayuda profesional, pero primero es la invitación a mirar hacia dentro, nuestros propios recursos para el cambio, esto facilita nuestro proceso. 

Adaptado de: Nardone, G (2002) Psicosoluciones. Herder

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